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Sospecha

Sospecha, la décima novela de José Ángel Mañas, publicada por Ediciones Destino, se presentó el 10 de noviembre de 2010, coincidencia sugerente y buen augurio para una novela que supuso una nueva incursión del autor en el género policíaco al que ya se había asomado con Caso Karen.

Como en ésta, los protagonistas de Sospecha vuelven a ser Pacheco y Duarte, dos policías con personalidades antagónicas, uno extrovertido y simpático, mujeriego y putero empedernido, con una tramposa vida familiar, y el otro un homosexual con una personalidad atormentada, siempre en el filo de la navaja, entre los que, en el curso de la acción, se instalará la sospecha a que alude el título de la novela y que es una de las claves sicológicas de la narración.

El escenario de la intriga es en esta ocasión la periferia de Madrid, los grandes núcleos urbanos surgidos del boom inmobiliario de los últimos años. La novela comienza con un crimen, la violación y asesinato de una joven ayudante de farmacia, que tiene lugar en Sagrario, población imaginaria cercana a la capital, y se desarrolla en el contexto geográfico formado por tres localidades importantes de la provincia, Navalcarnero, Tres Cantos, Arroyo Molinos.

Con una técnica que es una de sus señas de identidad, el autor mezcla escenarios imaginarios y reales salpicando la narración con detalles y referencias auténticas, incorporando a los diálogos y situaciones apuntes de la actualidad contemporánea de la acción, que la dotan de verosimilitud. Hablando de señas de identidad, José Ángel Mañas se mantiene fiel a lo que fue uno de los hallazgos estilísticos de Historias del Kronen, la castellanización ortográfica de los vocablos de origen extranjero, que dota al texto de una calidad argótica muy particular del autor.

En el desarrollo de la intriga policial propiamente dicha se entremezclan dos líneas argumentales, la principal se centra en la relación entre los dos policías a cargo de la investigación, el desmoronamiento de la confianza entre ambos, y el proceso que lleva a Duarte a convertirse en el principal sospechoso del asesinato de la farmacéutica. La segunda es el retrato de una realidad social degradada, el Madrid periférico de la inmigración y la marginalidad, de las drogas, la prostitución y el trapicheo, de la crisis económica y el derrumbamiento del sector inmobiliario, que sirve de fondo y contrapunto al drama personal de los protagonistas.

Iñaqui Ezquerra firma una reseña en el diario digital Las Provincias, en la que señala como gran hallazgo de la novela el planteamiento de la situación del policía cuestionado y la descripción del proceso asfixiante de derrumbamiento de las seguridades que forman parte de una vida normal, y pone a la novela y el “retablo urbanita” que compone, en la estela del realismo sucio norteamericano, del Umbral de Travesía de Madrid, o del Baroja de La lucha por la vida.

Fragmento: Prólogo.