Sitio autorizado por José Ángel Mañas

José Ángel Mañas publica su quinta novela, Sonko 95, con Ediciones Destino en octubre de 1999.

El libro narra las peripecias de un novelista en crisis creativa, trasunto del autor, que se deja embarcar por unos amigos y se mete como socio en un bar de copas, el Sonko, para salvarlo del desastre que se presenta inevitable. La crónica de la movida en torno al Sonko, con buenas dosis de humor, se entrecruza con la novela policíaca que va escribiendo el protagonista, en torno a un violento crimen sexual, el asesinato de un productor cinematográfico.

Sonko 95 es claramente una novela de transición. Se revisitan mundos conocidos para el lector, el mundo juvenil de los noventa, las noches madrileñas, los bares, la música, las drogas, con protagonistas que han crecido desde los tiempos del Kronen. Y se inicia un nuevo camino adentrándose en el género negro con dos policías, los inspectores Pacheco, homosexual y cocainómano, y Duarte, convencionalmente heterosexual, que volverán a aparecer en Caso Karen. La escritura mantiene unidad con sus novelas anteriores, utilizando la tipografía, las incorrecciones, la jerga callejera, el ruido, como recursos expresivos de lo que el autor denomina escritura punk.

Nuevamente se produce la dualidad entre la buena acogida general mediática y el tratamiento negativo de sectores de la crítica. Como siempre, con excepciones.

En la entrevista que le hace Tatiana Carral en la sección de Cultura de Diario 16 de 27 de octubre de 1999, el autor hace balance de sus novelas hasta el momento: "Historias del Kronen" sería su novela mas panorámica, con una visión mas total, y la mas poderosa. "Mensaka", la historia más sencilla y humana. "Ciudad rayada", un ejercicio de estilo, la mas brillante literariamente. Y "Sonko95", en el registro del Kronen, una novela de tránsito que abre una nueva etapa con Pacheco y Duarte. En la misma entrevista, reflexiona sobre el conservadurismo del mundillo literario que se puso de manifiesto con la virulencia del rechazo a sus novelas, apuntando como causa del anacronismo predominante la aparición en los ochenta de alternativas creativas que hicieron que los artistas mas transgresores se dedicaran al cine y a la música, y no a la literatura, por lo que, privada de su influencia renovadora, y a diferencia de lo que estaba pasando en otros terrenos, la literatura se convirtió en un ghetto dominado por el canon oficial.

Andrés S. Magro en su reseña del libro que titula "La movida en descomposición", en Cultura de Diario 16 de 27 de octubre de 1999, termina diciendo: “Pasarán los fastos de los nuevos y jóvenes autores de la narrativa en castellano, y probablemente quedará Mañas como un islote genuino y autosuficiente. Sus directos estilísticos al mentón de los lectores y su desprecio por la pretenciosidad son buenas cartas para jugar. Sin olvidar su pulso para mover la escena narrativa a golpe de cámara y vídeo doméstico. Y es que haber sido durante años el pim-pam-pum de la feria de vanidades literarias, y haber sobrevivido, es señal de mucha casta.”

Fragmento: Primer capítulo.