Sitio autorizado por José Ángel Mañas

Tres años de trabajo, mas de seiscientas páginas. José Ángel Mañas, exponente emblemático del “realismo sucio” español, se aleja de sus escenarios habituales y se aventura por primera vez en el género histórico con una novela sobre el gran mito de la antigüedad, Alejandro Magno.

El título de la novela hace referencia a una visita que Alejandro hizo al oráculo de Delfos en su juventud, según las crónicas de la época. Los vaticinios que el oráculo pronunció entonces han permanecido un misterio. Y serían estos vaticinios, recreados por la ficción novelesca de José Ángel Mañas, los que habrían lanzado a Alejandro a la conquista de las grandes civilizaciones de su tiempo en una suerte de huída hacia delante. Bajo la luz de esta intuición creadora la aventura desmesurada de Alejandro, y Alejandro mismo, adquieren una dimensión humana que diferencia esta novela de tantas otras sobre el personaje. Porque el vértice de la crónica de las hazañas de Alejandro es aquí el ser humano que se revela al lector, como en un calidoscopio, a través de la mirada y las historias de los compañeros de su peripecia vital.

La construcción coral de la novela, la utilización de tiempos narrativos diferentes - el presente que inicia la novela con Alejandro en su lecho de muerte y el pasado desde el que le acompañamos en sus conquistas hacia ese principio y final de la historia - los monólogos de los fantasmas que se le aparecen y arrastran el pasado hasta ese momento último de su vida, las cartas - unas reales, otras imaginadas - de su madre, de su preceptor, Aristóteles, que enriquecen la historia con voces del pasado. Todos estos recursos permiten a José Ángel Mañas superar con brillantez los retos del relato histórico, evitando la monotonía ante la necesidad de condensar en un libro once años de una historia, la de Alejandro, tantas veces narrada.

Las reseñas que siguen al lanzamiento del libro en noviembre de 2007 coinciden en destacar el cambio de registro del autor de Historias del Kronen. Así, José María Plaza subtitula uno de los párrafos de su artículo en El Mundo, 28-11-07, “Del desarraigo a Atenas”, y Javier Ors, en La Razón, 9- 12-07, se refiere a la dificultad del salto “de los conciertos pastilleros de U2 a la Grecia clásica”.

Y sin embargo, no hay en esta novela incoherencia ni ruptura con el mundo y los temas de obras anteriores. La juventud, ese territorio de encrucijadas, pletórico, caótico, explosivo, está encarnada en el mismo Alejandro, que murió con solo 33 años. Están también presentes en la historia la incomunicación generacional y las contradicciones de la amistad. La narración sigue pegada al realismo y utiliza, como en sus obras anteriores, los recursos del lenguaje audiovisual.

José Ángel Mañas rompe con esta novela su encasillamiento como cronista del desarraigo de la juventud urbana actual, con el objetivo declarado de llegar a otros públicos sin decepcionar a los lectores de sus novelas anteriores. Lo hace, según la revista Leer en su edición de 1-02-08, “con verdadera dignidad literaria, huyendo del cartón piedra y los recursos fáciles…Mañas ha hecho, antes que nada, una buena novela en sentido estricto, un digno artefacto literario al que no somete a las servidumbres del género.”

La novela, que Germán Gullón califica como excelente en la entrada a su blog de 3 de junio de 2008, ha tenido buena acogida por los lectores, y en particular por los aficionados a la novela histórica. Así, en www.hislibris.com figura una reseña firmada por Cavillius el 7-04-08, que tras un balance muy positivo del libro termina concluyendo que “En definitiva, se trata de una obra escrita con mucho oficio que logra su cometido: que el lector se convenza de que está leyendo algo diferente. Es, pues, una magnífica novela que no sólo debería interesar a los amantes del género histórico.”

Fragmento: Prólogo