Sitio autorizado por José Ángel Mañas

José Ángel Mañas publica su segunda novela en noviembre de 1995, cuando todavía está en el aire la polvareda que había levantado Historias del Kronen.

Nuevamente es una novela coral, escrita en primera persona, esta vez desde las voces interiores de cada uno de los personajes. Cuenta la historia de un grupo de jóvenes de distintas generaciones y situaciones sociales, con el ruido y la dureza de la ciudad al fondo. El personaje central es David, un perdedor. Un currante que se acerca a la treintena, vive a lomos de su moto y sueña con hacerse un futuro como batería de un grupo de hardcore. Sin embargo un acontecimiento desgraciado hará que, cuando llega el contrato, él quede excluido del éxito.

Un sector de la crítica esperaba la salida de la novela, y arremete contra ella. La utilización del diálogo y el reflejo de una determinada realidad social se rechaza como no literaria con un encono inusitado. Se habla de “literatura de magnetofón” y de “safaris antropológicos” por los peligros el asfalto urbano, de mercantilismo literario.

Desde una perspectiva metaliteraria algunos tachan la novela de conservadurismo por las supuestas moralejas del relato, e incluso se insinúan posibles connotaciones autoritarias asociadas al papel de representante generacional que se atribuye al autor, papel desde luego nunca buscado por él. Umbral ilustra esas referencias en su columna Lo correcto en El Mundo de 12 de diciembre de 1995: “Lo políticamente correcto, para decirlo pronto y bien, consiste en decir lo bueno y callar lo malo, en ejercer la hipocresía desde la sociedad y soportar la hipocresía que el Poder ejerce sobre nosotros….. En cambio, políticamente incorrecto es José Ángel Mañas, con su nueva novela Mensaka, que continúa la saga de una juventud a la que esta democracia corrupta ha desertizado de ideales, porvenir, ética o ilusión. (Se dice que el chico escribe mal y ya está)…”.

Entre esas críticas hay una que tiene una significación especial, y es por ello particularmente sensible. La de Robert Saladrigas aparecida en Cultura de La Vanguardia del 24 de noviembre de 1995. Robert Saladrigas fue quien, como cuenta al principio de su reseña, defendió la primera novela de José Ángel Mañas en las deliberaciones del jurado del premio Nadal 1994 (“es una novela fresca y magnífica, muy bien construida” según cita de José Ribas en su artículo de Ajoblanco de marzo 1994), y quien había apadrinado la novela en su primera presentación en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Para Saladrigas nada positivo hay en Mensaka como tampoco, parece sugerirse, lo había en Historias del Kronen (“Aquí de nuevo se deja oír la lengua pobrísima, insolente, escatológica de la tribu urbana…….”). Y concluye entonando un mea culta tardío “…admito que me equivoqué apostando por aquel escritor joven, desconocido, audazmente revulsivo, que con los ojos puestos en el futuro creí merecedor de cancha literaria.”

Las causas del viraje radical de Saladrigas se intuyen mas tarde al leer la crítica de la tercera novela de José Ángel Mañas, “Soy un escritor frustrado”, que aparece en el ABC literario de 11 de octubre de 1996, firmada por Ángel Basanta. Haciendo historia, el crítico dice acerca de Historias del Kronen: “Aquella novela hizo daño por doble motivo. Porque atrajo, por su transgresión, a muchos lectores, sobre todo jóvenes, hacia un magma de sexo y droga sin otro acicate que vivir el presente porque todo es una mierda. Luego, el éxito de ventas, arrastró al Premio Nadal, tirando viejos prestigios por la borda, a ampliar la operación…” Y sigue “La siguiente novela publicada por Mañas Mensaka (1995), dio oportunidad de algunas inequívocas rectificaciones críticas, siempre saludables …”

En su sección Crónicas Mundanas de la revista Tiempo de 21 de octubre de 1996, Raúl del Pozo, hablando de la envidia española, dice: “No hay nadie tan elevado como el que vuela. José Ángel Mañas, en su primera novela, Historias del Kronen, voló tanto, que llegó a tocar el cielo: ocho ediciones, casi cien mil ejemplares. Lo esperaron en su segunda novela, Mensaka: Lo machacaron. Al no pertenecer Mañas a ninguna secta –ni del bonete ni de la pipa ni de la pluma- , al no estar protegido por ningún grupo o partido, lo pasearon .”.

En la sección Libros de La Revista de El Mundo de 3 de diciembre de 1995, Emma Rodríguez acerca de las claves del éxito del autor dice: “A la opinión de un crítico de que hay otras novelas que tratan con más profundidad los temas que afronta José Ángel Mañas en su nueva entrega, Mensaka, un lector de poco más de veinte años respondía que “seguramente”, pero que a él le divertían y le enganchaban mucho menos. Este simple comentario explica parte del fenómeno de un escritor que batió records de ventas con su primera novela Historias del Kronen…”

Julián A. Martín en la sección Cultura /Libros de Ya de 15 de diciembre de 1995 termina su reseña El comienzo del camino con una valoración ajustada: “En definitiva, Mensaka es únicamente el comienzo de una carrera literaria de un joven autor que aporta aire fresco al panorama de las letras hispanas con la personalidad de sus novelas. Sólo el tiempo dirá lo que José Ángel Mañas es capaz de llegar a hacer en literatura. De momento, está claro que, por lo menos, consigue interesar al público con sus escritos. Y cuántos venderían su alma al diablo por conseguir algo parecido…”

La revista Tiempo de 15 de julio de 1996 sentencia con ironía “Mañas puede estar orgulloso: con sólo dos libros ya ha recorrido el inmenso espacio que va de los cielos a los infiernos; eso a otros les cuesta toda la vida.” La novela fue llevada al cine por Salvador García Ruiz. La película, producida por Gerardo Herrero, se estrenó en mayo de 1998.

Fragmento: Primer capítulo