Sitio autorizado por José Ángel Mañas

Ciudad rayada es la cuarta novela de José Ángel Mañas, y la segunda que publica con Espasa Calpe. El autor la anuncia como parte de una tetralogía, junto con Historias del Kronen, Mensaka, y una novela que publicaría a continuación, Sonko 95. Se publica en abril de 1998, presentada por Roger Wolfe.

La novela se sitúa en el Madrid de los after hours , y está narrada desde la perspectiva de Kaiser, un camello de pastillas y cocaína de diecisiete años, fan de la música electrónica. El problema se plantea cuando le sale un competidor, hijo de un personaje conocido. Entonces se inicia un viaje lisérgico, una aventura de asesinatos, persecuciones y huidas desenfrenadas sobre el fondo de la ciudad distorsionada por la visión alterada por las drogas del protagonista.

El autor define su libro como novela-punk o “nobela”, concepto con el que reivindica una forma de escribir que prima la emoción, la rabia, sobre la técnica y la corrección estilística. Se sirve de la tipografía, las incorrecciones ortográficas (“k” y “b” por “c” y “v”) y la combinación de mayúsculas y minúsculas dentro de la frase, para visualizar las sensaciones de los personajes, la agresividad y los ritmos de las subidas y bajadas producidas por las drogas, potenciando la expresividad del texto.

La novela ha llegado precedida de la reedición de Historias del Kronen en la colección Clásicos Contemporáneos Comentados de Ediciones Destino que incluye un estudio crítico del catedrático de literatura Germán Gullón, lo que tuvo, indudablemente, una influencia positiva en la consideración del autor.

Rafael Conte, en su crítica del ABC Cultural de 15 de mayo de 1998, hace un elogio sin reservas de los valores lingüísticos del texto. Ciudad rayada, dice, “es un bloque verbal de primera magnitud, una verdadera creación lingüística tan poderosa como fascinante. …. El lengüaje argótico y potente……se eleva a unos niveles de creación artística desconocidos en nuestras letras.”

Otros, sin embargo, siguen sin darse por enterados de que aquí hay un escritor que, como él mismo afirmó desde el principio, “estoy aquí para quedarme”.

En la revista El Duende de Madrid, Especial Verano 1998, se publica una entrevista que le hace Chema de Francisco Guinea, donde se hace un repaso de las etiquetas que han colgado a sus novelas hasta ese momento: novela generacional, literatura de magnetofón, antropología urbana, literatura de consumo … José Ángel Mañas contesta sin tapujos a las preguntas del entrevistador, reivindica sus novelas como ficciones y defiende el valor creativo del realismo y la funcionalidad literaria de sus diálogos. En oposición al “gran estilo”, que ilustraría un Flaubert, sitúa su escritura en una corriente alternativa, en la que el gran pope sería Céline, que relaciona con la cultura punk. Refiriéndose a los críticos dice: “Para mí esa gente ha secuestrado la noción de estilo…. Y es que parece mentira, que después de las vanguardias, del dadá, del surrealismo, de cincuenta años de contracultura, y veinte de punk, la gente todavía siga mirándote por encima del hombro diciéndote cómo tienes que escribir y qué es buena literatura.”

Por la misma época, el autor publica un artículo en Ajoblanco que hay que situar en la línea estética y conceptual de Ciudad rayada, en el que explora las relaciones entre literatura y punk y que encabeza expresivamente con una cita de Nietzsche: “Oh Dios, ¿qué está ocurriendo? ¿Será posible ? ¡Ese viejo santo en su bosque no se ha enterado aún de que Dios ha muerto!”. En él denuncia la polarización maniquea con que la Numancia literaria, desde las alturas del canon benetiano divinizador del Estilo, clasifica a los escritores en dos categorías, los “literarios” y “los otros”, o sea “los malos”, y afirma la legitimidad creativa de “los que no son literarios” cuya obra debe medirse desde un sistema de valores nuevo, construido desde el punk.

Ciudad Rayada ha sido traducida al francés en 2003 por Ediciones Métailié. La televisión Paris Prémière lleva el libro al programa literario Field Dans ta Chambre

Fragmento: Primer capítulo Guía de lectura